La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) ha sentado un precedente decisivo para las empresas mediante el Concepto No. 012386 (Int. 1286) del 21 de julio de 2026. Con esta decisión, la autoridad tributaria revoca una doctrina que se mantuvo vigente durante muchos años y modifica sustancialmente las reglas de juego para la procedencia de costos y deducciones en el impuesto sobre la renta.
A partir de esta interpretación, la práctica de la retención en la fuente deja de ser un mero deber probatorio o de recaudo para convertirse en un requisito general y sustancial. Omitir la retención cuando existe la obligación legal de realizarla implicará la pérdida automática del derecho a deducir el costo o gasto, aumentando de esta manera la carga tributaria de los contribuyentes que omitan este requisito.
El impacto en la práctica: Un escenario real de fiscalización
Para comprender la magnitud de este cambio doctrinal, consideremos el siguiente caso práctico:
Una empresa del sector de servicios y tecnología contrató durante el año gravable asesorías especializadas y servicios logísticos por un monto de $600 millones de pesos. Durante los cierres de mes, por un descuido en la parametrización del sistema ERP, el área contable omitió practicar la retención en la fuente a dichos pagos. No obstante, la compañía conservó las facturas electrónicas, los contratos y los comprobantes de egreso correspondientes.
- Bajo la regla doctrinal anterior (Concepto 0117655 de 2000): La compañía habría enfrentado una sanción por no practicar la retención o por extemporaneidad en la declaración de retención, pero conservaba el derecho a tomar los $600 millones como gasto deducible en su impuesto sobre la renta.
- Bajo el nuevo Concepto 012386 de 2026: La DIAN rechaza de plano la procedencia de los $600 millones como costo o deducción. Esta decisión incrementa directamente la base gravable de la empresa, generando un impuesto sobre la renta a pagar mayor, sumado a intereses moratorios y eventuales sanciones por corrección o inexactitud. Un fallo en el control operativo de retenciones genera así un detrimento directo en la utilidad neta y el flujo de caja del negocio.
Estos son los riesgos que se deben mitigar
- Incremento del riesgo fiscal y financiero: La omisión de la retención conlleva el rechazo total del costo, lo que aumenta la renta líquida y el impuesto a pagar.
- Doble imposición económica: La DIAN fortalece su facultad para rechazar deducciones incluso en los casos donde el beneficiario del pago ya haya declarado y pagado impuestos sobre dicho ingreso.
- Vulnerabilidad de declaraciones sin firmeza: Las declaraciones tributarias que aún no han alcanzado su firmeza quedan expuestas a requerimientos especiales y liquidaciones oficiales bajo este nuevo criterio.
- Carga probatoria estricta: Para respaldar la deducción, la empresa no solo debe conservar el soporte del gasto, sino demostrar que la retención fue practicada y consignada oportunamente.
Acciones de implementación inmediata para mitigar estos riesgos
- Auditoría de sistemas: Auditar y actualizar la parametrización de los sistemas contables y ERP para garantizar que todo pago sujeto a retención sea procesado correctamente.
- Verificación de soportes con proveedores: Implementar un control de revisión periódica sobre las constancias de retención y consignación antes de autorizar cierres contables.
- Revisión preventiva de declaraciones de renta: Realizar un cruce detallado del 100% de los costos y gastos deducibles contra las declaraciones de retención en la fuente presentadas.
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